Impuestos en la gasolina

La crisis energética ocasionada por la guerra en Irán ha causado un aumento desmesurado en todos los derivados del petróleo, especialmente en los combustibles utilizados para el transporte.

En Honduras, la población exige saber a raíz de que surgen los aumentos y esto pone en la agenda mediática y de debate público la famosa “formula” de los combustibles en Honduras. Este es el momento idóneo para exponerle a la población que la principal razón del alto costo este insumo tan necesario son los impuestos.

Es de conocimiento general que todos los impuestos son distorsiones dañinas en los mercados ya que aumentan el costo de los bienes y servicios gravados, y reduce la Cantidad Demandada. En otras palabras, aumenta el costo para todos y reduce las ventas para los productores. El diferencial, se lo queda única y exclusivamente el Gobierno Central y le da el uso discrecional que difícilmente se conoce donde se destina.

Es importante empezar aclarando que el impuesto a los combustibles es conocido como Specific Tax, o un impuesto fijo por unidad vendida, a diferencia del Ad Valorem, que es un porcentaje sobre el valor de venta (e.g. Impuesto al Valor Agregado).

Al ser la energía y sus derivados productos altamente inelásticos, esto quiere decir que su consumo caerá en menor proporción al aumento en precios. Pero también esto significa que todo costo adicional como los impuestos, afecta directamente al consumidor. En otros mercados, en donde la elasticidad del precio de la demanda es más elástica, se puede argumentar que el costo lo asume “repartido” el productor y el vendedor.

Adicionalmente, lo cuestionable de este impuesto especialmente en países como Honduras es lo siguiente:

1.       Es un impuesto para producir: que se paga de entrada independientemente si el que lo utiliza tiene ventas y ganancias al final del día o no. Esto es el caso de los taxistas, buseros, los drivers de Uber, y los repartidores en moto.

2.       Esta en dólares: En el caso de Honduras que es un país que cuenta con una moneda propia pero débil, que se devalúa diariamente, esto implica que el impuesto aumenta diariamente en la misma proporción que la devaluación de la moneda. Si el impuesto a la Super es de USD 1.00/galón, y un dólar cuesta 25 lempiras hoy, y 26 lempiras mañana, el precio al consumidor le aumento en un lempira de forma automáticamente, haya o no haya factores externos.

3.       No se refleja en la factura de combustibles: Este es el peor de los pecados ya que no permite que la población tenga conocimiento de que tiene cerca de tres décadas de estar pagando este impuesto. A su vez, tampoco les permite a las empresas reflejar este gasto como un impuesto al valor agregado y restarlo de su contabilidad interna.

4.       Gana 2 a 3 veces mas el Gobierno que la cadena de valor del sector privado.

La situación anterior ha provocado que aun cuando el costo del petróleo llego a sus valores mínimos históricos, incluso llegando a valores “negativos” como en 2020, en Honduras el precio se mantuvo elevado por el cobro del impuesto.

En pleno 2026 ya no hay justificación para mantener un impuesto tan nocivo como el de los combustibles.

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Esta es una encuesta que se está llevando a cabo con el fin de conocer cuál sería el beneficio para la población hondureña de eliminar de manera total el impuesto al combustible.

Puedes llenar la encuesta en el siguiente sitio:


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